Vivir sin televisión

En los últimos años la televisión ha tenido seguramente la mayor acumulación de cambios tecnológicos de toda su historia.

Las pantallas planas, las pantallas curvas, las smartTV, el 3D, el TDT, la televisión por cable, la tecnología LED, la conexión a Internet, la alta definición,... ha dado un giro enorme tecnológico a un medio al medio tradicionalmente mas poderoso.

Pues bien, en gran parte yo he seguido esos cambios, porque llevo alrededor de 15 años sin ver la televisión con regularidad y, desde hace un año aproximadamente, ni siquiera tengo una en casa. Decidimos mi chica y yo bajarla al trastero.

Reconozco que la parte tecnológica del tema me llama. Sobre todo la calidad de la imagen. La alta definición me parece lo mas atractivo de todos esos cambios.
Por ello durante años tuve un televisor LED que utilizaba para ver películas o series descargadas de internet, algun que otro partido de fútbol o jugar a la consola. He de reconocer que me resultaba una gozada visual para quienes hemos vivido décadas con las televisiones de tubo.

Pero nada mas. De hecho se me rompió y no la he repuesto.

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Recuerdo que cuando tomé la decisión de dejar de ver la televisión fue el día que me surgió la idea de que estaba siendo tratado como si fuera un gilipollas.
La gran mayoría de lo que la televisión ofrece no me sirve para crecer en ningún sentido. Todo lo contrario.

Los programas del corazón, los telediarios, los concursos,... todo está pensado para que te sientes en tu sillón y tragues con lo que la cadena en cuestión quiere ofrecerte y de la forma que quiere ofrecértelo. Me da igual que cadena sea.

Y en esta situación el televidente no tiene mas que el mando para optar por uno u otro canal pero, como el problema no depende del canal, no hay escape. Por decirlo de una manera, solo escoges quien te va a bombardear.

Aprovechándose de atajos mentales como que en un concurso aprendes cosas, en un telediario te informas, en un programa del corazón conoces vivencias de personas o simplemente te estas entreteniendo, la gran oferta televisiva no es mas que una falsa sensación de libertad de elección que ofusca la realidad de que eres una marioneta en un medio unidireccional.

De esta forma buscaba y busco eliminar cuestiones de mi vida que pueda hacer de forma automatizada sin consciencia. Ritos heredados y asimilados durante años por la razón que sea y que no me hacen bien. Mas control sobre mi vida, mas eliminar cuestiones superfluas en las que no quiera invertir nada de mi porque considero que no me aportan nada.

Desde entonces he podido comprobar en varias ocasiones que, el problema, que yo no tuve, es que hay personas que están tan acostumbrados a ver la televisión con regularidad que ni siquiera se ven a si mismos sin ella.

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15 años después mis sensaciones son principalmente de liberación. Primero de haber liberado "espacio" en mi cabeza listo para ocuparlo con otras cosas. También tiempo. Dispongo mas tiempo desde entonces. Otra historia es como lo aproveche. En cualquier caso, un mayor control sobre mi vida.

Y es que las veces que me toca estar delante de una televisión, por ejemplo, al visitar a otras personas a sus casas, tengo la sensación de que nada ha cambiado allí dentro. Que se sigue ofreciendo lo mismo.

Me recuerda mucho a aquella escena de Cocodrilo Dundee (no recuerdo cual de las partes) que tanto me gusta, donde el protagonista, el cual vive aislado, llega a un apartamento de una gran ciudad y ve una televisión. En ese momento comenta que había visto otra en otra ocasión, tras lo cual la mira unos segundos y dice "sí, eso es lo que ví". Alejándose de allí demostrando nulo interés.

Con la tranquilidad y serenidad que siento al respecto, sigo pensando que tomé una gran decisión, que considero acertada y que me ha permitido comprobar lo innecesaria que es y lo bien que me sienta vivir sin televisión.